El grito de las mujeres y el de los oprimidos

El grito de las mujeres y el de los oprimidos. Nehemías 5:1-11

Por: Dra. Ofelia Ortega

Este pasaje hay que leerlo a partir de la perspectiva de la deuda, se trata de la opresión a través de las deudas. El conflicto en este caso es un conflicto interno de la comunidad judía post-exílica.

El texto de Nehemías nos remite a la época persa (538-333 A.C). Fueron tiempos de reconstrucción social y construcción de la identidad post-exílica, tiempos de conflictos, en los que el papel de la mujer es fundamental, en consecuencia se ocasionarán cuestionamientos y la aplicación de las leyes de la Torah en la realidad.

Como afirma la Dr. Clara Ajo:

“Podríamos calificar esta época con algunos rasgos negativos como el legalismo étnico-nacionalista, centrado sobre el tiempo, la ley y la pureza de la raza. Pero también es un período de proyectos y acciones que podríamos caracterizar como libertadores”[1]

Judá en este período es una pequeña y pobre provincia. Todo parece indicar que ya estaba separada de la provincia de Samaria a la cual había estado ligada por mucho tiempo (aproximadamente hasta el año 450 A.C) y los intentos de reorganizar una provincia independiente así como también las actividades de reconstrucción de los muros de la ciudad habían ocasionado disgustos y reacciones de los samaritanos que muchas veces culminaron en conflictos armados.

No parece que lo que aquí se cuenta sucediese precisamente en los dos meses en que se reconstruía la muralla, pero es significativo que se cuente en esta época.

Las condiciones de trabajo intenso pudieron agudizar el problema. Si esto fuera así, la situación llevó a algunos judíos más pudientes a aprovechar el momento para oprimir a sus paisanos.

Tratándose, en cambio, de sucesos que duraban desde hacia tiempo, es significativo  que se cuente aquí, como una de las dificultades internas para la reconstrucción de la muralla.

En efecto, un profeta posexílico proclamó en nombre de Dios la necesidad de justicia  social (Is. 58, 6.7.12). De poco serviría levantar un muro en torno a Jerusalén, para protegerla de los enemigos, si dentro de ella dominaba la explotación y la injusticia social.

También Jeremías había proclamado una liberación de esclavos como condición para obtener la protección divina (Jeremías 34: 8-22).

Nehemías tenía la legislación de Israel sobre la justicia social entre los miembros de la comunidad. Por ejemplo: Lv. 24, 39-43 sobre la esclavitud, y Dt. 15, 1-11 sobre pobreza y préstamos. Según la tradición del Deuteronomio, Nehemías insiste en que se trata de “hermanos” y “hermanas”, por ellos había salido él de la corte, como en otro tiempo Moisés, y ahora los encontraba profundamente divididos (E. 2:11-14).

El conflicto es un conflicto interno de la comunidad judía. El inicio del texto está marcado por el clamor y la protesta del pueblo, sobre todo de las mujeres.

“La gente sencilla, sobre todo las mujeres, empezaron a protestar enérgicamente contra sus hermanos judíos” (5:1)

Este clamor popular denuncia varias situaciones de opresión: el hambre (v. 2); la hipoteca de los medios de producción (v.3); la hipoteca de los bienes familiares y la esclavitud a la que son llevados algunos miembros de la familia como una forma de pagar deudas (v.3,4,5); finalmente, el clamor de las mujeres señala que no queda más nada que empeñar para pagar las deudas, pues ya todos los medios de producción (las tierras y la viña pertenece a los acreedores (v.5).

Este clamor del pueblo y sobre todo de las mujeres, realiza el movimiento necesario para la acción que llevará a la propuesta de un pacto social de justicia . Nehemías, el gobernador, se identifica con su pueblo, él y un grupo de sus amigos, sus hermanos y colaboradores también prestan dinero y cereales al pueblo, pero desisten de cobrar la deuda delante de la situación crítica de empobrecimiento.

En el verso 6 concluye el clamor de las mujeres y el pueblo y comienza todo un proceso de restauración provocado por ese clamor y esas protestas. Son identificados los responsables por el desequilibrio social y económico (v.7) los nobles y consejeros que forman parte de la administración política de la pequeña provincia de Judá. Todo parece indicar que se trata de altos funcionarios de la administración provincial. Estos funcionarios son acusados de imponer una deuda a sus hermanos  (v.7) Es la opresión ocasionada por empréstitos y deudas.

Los versos siguientes califican estas prácticas de negativas, contrarias a aquellos que quieren caminar en el terror de Dios (v.9). Finalmente, en el verso 11 aparece la proposición de un pacto social y un programa de reformas. Este verso refleja toda una serie de exigencias a aquellos que han sido los culpables de la situación de opresión del pueblo: 1) la devolución de los medios de producción: campos, viñas, casas; 2) la devolución del dinero y de los cereales a través de los cuales los medios de producción fueron hipotecados.

Los acreedores darán a las personas afectadas por las deudas, no solo dinero, sino también “trigo, vino y aceite” que eran los productos  que los campesinos debían producir para ellos mismos a fin de poder pagar las deudas, pero que se verán en la obligación de producirlos para los acreedores porque sus campos y viñas se encontraban hipotecados. En esta situación ¿cómo iban a poder pagar a los acreedores?

Es por eso que el verso 11 no habla de perdonar deudas, sino de devolver. Además de la devolución de los medios de producción, los acreedores abusadores deben devolver el dinero y los cereales tomados de las personas del pueblo afectadas en una proporción de cien por uno, es decir, se trata de devolver con creces, con incremento, con un incremento de 100 %.

Preguntas

  • Las mujeres son las que comienzan esta protesta. ¿Por qué ellas?
  • ¿Cuáles serían los clamores o protestas de este grupo social?
  • ¿Cuáles son nuestras reacciones ante la realidad de empobrecimiento y  endeudamiento de personas,  pueblos y naciones?
  • ¿Cuáles son nuestros compromisos con este grupo socia?
  • ¿Qué pistas nos muestra este texto bíblico en relación con nuestro compromiso como cristianos con los más pequeños y vulnerables de nuestras sociedades?

[1] Clara L Ajo, “La Denuncia de las mujeres y del pueblo mueve la historia” en Biblia y Economía, DEBARIM, Año 2, No. 1, 2003, Centro de Estudios, CIC, Habana, pag 29.