En casa y fuera de casa. Marcos 1:29-34.

En casa y fuera de casa. Marcos 1:29-34.

Por: Dra. Ofelia Ortega

 

Expuesto en Marcos 1:29-34, este episodio muy simple va unido ante todo, a todo lo que precede, la enseñanza en la sinagoga.

Marcos  organiza la jornada en Cafarnaún teológicamente, en función de todo su evangelio.

Es sábado, esta escena es continuación de la anterior (1:21-28). Se supone que Jesús y sus cuatro primeros discípulos (1:16-20), dejando la sinagoga, entraron en la casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón sufre de fiebre; es sábado, día de fiesta sagrada y descanso, pero ella no puede descansar, está en el lecho y puede que la ayuden.

“…y Jesús, tomándola de la mano, la levantó; y le dejó la fiebre, y les servía.” (1:31)

El gesto resulta sorprendente, y casi puede verse como “anuncio pascual”; pues se utiliza el verbo “egheiren” (la levantó) intercalado entre dos participios adquiere una gran importancia. Este verbo es utilizado para indicar la resurrección de los muertos.

Así que, la comunidad primitiva podría leer esta historia como una “resurrección bautismal.”

Marcos describe la escena con la máxima neutralidad y usan un verbo que nos hace pensar y nos acerca a una interpretación simbólica auténticamente liberadora.

La mujer está postrada, y Jesús la levanta, realizando el verdadero trabajo humanizante en que debía culminar el sábado judío.

Tenemos que señalar que en la mentalidad de aquellos que estaban presentes,  a la fiebre se le atribuía un origen demoníaco (por eso se dice “la fiebre la dejó” (v.31), como si se tratara de una persona.  El término se deriva de un verbo que significa “quemar, encender”. Los rabinos hablaban de la fiebre como “fuego de los huesos”. Es significativo el segundo texto de Levítico:

“Traeré sobre vosotros…la tisis y la fiebre, que os abrasen los ojos y os consuma el alma”. (Lev.26:16)

Como en otras ocasiones, la curación hecha por Cristo subraya su intervención en el campo dominado por el mal, la muerte y la enfermedad. Es la victoria mesiánica sobre las fuerzas del mal.

La curación está vinculada a la salvación total operada por el poder de Cristo.

Tan importante como el gesto de Jesús es la respuesta de la suegra: se puso a servirles (diekonei autois). Recordemos que el servicio es un tema clave  en el llamado y seguimiento de Jesús.

Así, esta mujer se convierte en la primera servidora de Jesús y sus discípulos. Ella sabe ahora algo que Pedro no aprendió en todo el transcurso de su seguimiento histórico de Cristo (8:32; 14:29-31, 66-72).

Pero hay todavía otro detalle significativo; estamos en sábado; conforme al ritual judío, se hallaban todos obligados al descanso; pues bien, esta mujer rompe ese rito, supera el sábado judío y comienza a realizar la obra mesiánica, sirviendo a Jesús y sus discípulos.

No ha hecho falta que Jesús la llame para el ejercicio de su vocación. Jesús ya le ha enseñado todo en el momento de su curación. Ella responde como auténtica discípula, rompe por Jesús la misma ley del sábado; sirve a los que vienen y convierte así su casa en la primera de todas las iglesias. Un lugar de servicio cristiano. La “diaconía” ejercida por la suegra de Simón inicia un nuevo estilo en las relaciones humanas para vivir con Cristo en casa y fuera de casa.